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lunes, 13 de marzo de 2017

Llegaron al Panteón


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Nos se esperaba Usted lo que el 8 de marzo ha pasado en Caracas. El gentío que pleno las calles de la ciudad.

Por tres mujeres pasó todo este berenjenal. Multitudes queriendo entrar al Panteón, como si se tratará de un mega concierto; como si se fuera que Hugo Chávez  daría un mitin. Como si el mismo Simón Bolívar fuese el homenajeado. Pero es que fue así.

Una vino de un pueblito que sólo mentaba Reinaldo Bolívar, como si se tratará del Centro del Universo, sabiendo él que apenas está al lado, a la izquierda: San José de Tiznados. Repitan todas y todos: Matea Bolívar nació en San José de Tiznados. Sí Tiznados, no tiznao, ni tiznado. El río que ahora es el más grande y valioso de Guárico: Tiznados.

Y esa Mateita fue la que le enseñó los primeros paso al travieso Simón, y también a silbar,  a cantar y echar cuentos de Tío Tigre y Tío Conejo, su Primera Maestra, pues.

Otra vino de San Mateo, a orillas del Río Aragua. Si fuera el siglo XVIII o XIX, de seguro lo hubiera hecho a caballo. Se vino con su hijo Dionisio, que tenía la misma edad de Simoncito. Ese Dionisio llegó a ser Sargento del Ejercito Libertador. Su mamá Hipólita  se encargó de amantar con leche libertaria a esa lumbrera que nació en Caracas, en la Casa de San Jacinto. Junto a Matea le proporcionó la ternura necesaria y los sueños de igualdad.

Hipólita y Matea, a las que debemos citar siempre en conjunto como llave inseparable. Sus nombres deben juntos engalanar misiones, escuelas, calles. Un monumento grandote debería construirse replicado en Aragua, Caracas, Guárico con ellas y su muchachito  Simón al que le llenaron de pájaros libres la cabeza. Porque, léelo bien niño y niña de la Patria, Joven de Venezuela, quien batalla sin principios, no es un guerrero de la libertad, es solo un mercenario más.

En Cua, Miranda, se encontraron con Apacuana, aguerrida, valiente principista. Lideresa resistente que puso contra las cuerdas al cobarde invasor y que aún después de ofrendar su vida en martirio siguió guiando la esperanza.

De su gente y de ella habló Simón en la Carta de Jamaica. Y en Angostura dejo claro quiénes somos “Abiayalanos y africanos”, “porque hasta la España tiene más de África que de Europa”. Ósea, somos conjunción gloriosa.

Somos Apacuana, Hipólita, Matea.  Libres y soberanos
¡Que gentara madres mías salió a recibirlas en Caracas!

@bolivarreinaldo

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